(L'âme s'architecture, montrait sa grandeur
et sa solitude…)
Por cuanto he visto y por cuanto entiendo
que entre mis brazos torpes ya no se mecen zardas
que si el azul del cielo en tristes ecos desvanece
es porque quiso hablar sin destrozar la aurora.
Recuerdo el lobo triste aquel morando en las estepas
y algún juego glorioso de erudición y celos
pero aún mas veo claro el guaguancó infinito
que me pasó tan cerca y me quemó mis alas.
por cuanto digo y ahora vi y por cuanto
busqué entre las razones sin retocar los trinos
y sin hacer murmullos ni otro canto de esperanza
memoricé un debate entre mis ojos y mi pecho.

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